ventrílocuo, cua.
1. adj. Dicho de una persona: Que tiene el arte de modificar su voz de manera que parezca venir de lejos, y que imita las de otras personas o diversos sonidos.
Diccionario de la Real Academia de la Lengua
No hablo, escribo.
Desde que escribo en computadora he perdido la habilidad de escribir a mano, aunque confieso que nunca fue mi mayor destreza. Las letras en mis cuadernos eran discontinuas, poco semejantes entre sí. Siempre he creído que si algún grafólogo las examinara, sólo hallaría en ellas intentos de personalidad, monstruos de imitación.
Desde que escribo en computadora, he perdido la habilidad de escribir a mano. Cuando lo intento, hago un esfuerzo por recordar la forma de las letras. El esfuerzo, se sabe, es más físico que espiritual. Me concentro al escribir. Mi cuerpo se vuelca hacia la punta de la pluma, mis músculos se endurecen con la calma del trazo irregular. He perdido la habilidad de escribir. Escribo con el cuerpo.
Pero pienso, ahora que escribo con el teclado, también escribo con el cuerpo. Conozco las formas de las teclas, conozco los huecos entre ellas. Cambiar de teclado implica cambiar de postura, reacomodar el cuerpo a la herramienta. Reacomodar el cuerpo a la escritura.
Un teclado es una herramienta de escritura. También la mano. También los ojos son herramientas de escritura. Las uñas duelen al presionar fuertemente las teclas de una vieja máquina de escribir. Las uñas, y la carne debajo de las uñas, son herramientas de escritura.
En mi adolescencia, cuando comenzaba a fumar, probaba a quemar fragmentos de mi piel con el cigarro. El cigarro era una herramienta de escritura indeleble. También escribía con el filo de la navaja; la resistencia de la piel y la madera era un recordatorio de que el cuerpo es una herramienta de escritura.
Escribo ficción. Escribo la vida de otros mediante las herramientas de la escritura. Escribo con las máquinas de la escritura, desde el cuerpo. Escribo con el vientre. Escribo para que otros hablen.
Escribo. Yo soy yo y mi circunloquio.
Qué fuerte, colega. Gran abrazo.
Fantástico, me vi claramente en varias partes de tu texto. Abrazos, Roberto.
Es interesante saber cómo hay personas que hacen parte de el escribir el teclado; es difícil para mí. creo que es algo cómo un arte; ya que antes de escribir cualquier cosa desde el teclado, debo tomar mi lápiz y mi libreta para escribirlo primero en ella, es cómo si no pudiera fluir mis pensamientos sin estas dos herramientas; me parece que el sentir cada trazo de mi lápiz hace que mi mente se transporte y es así cómo mis ideas empiezan a ser reales. me tomaría menos tiempo si pudiera sentir lo mismo con el teclado.